LA HISTORIA DE JUAN SILVERIO
Brenan



A un sólo paso…

7 de Octubre de 2009

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Ya falta muy poco, cada vez menos… ha sido un excelente camino el que hemos recorrido cada uno de los participantes de este concurso. Pensamos que es nuevamente momento para agradecerles a cada una las personas involucradas en este proyecto y aquellos por dejarnos sus comentarios.

 

Estamos a un solo paso de saber el resultado, cada uno de los proyectos es valiosísimo, y el jurado tiene la última palabra. Suerte para cada uno de los competidores.

¡Gracias, gracias!

30 de Septiembre de 2009

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Anoche hable con Silverio, ay mamita hasta a mi me dio miedo, me dijo al oído muchas cositas… una de ellas era, prendan una velita, yo por las noches les echare agua bendita… lejos han llegado, y debo decirles que yo he regresado…

Nunca estuve muerto…

 

Saludos, su amigo, Juan Silverio.

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Queremos agradecerle a cada una de las personas que nos han apoyado. Al final de todo hemos sido o seremos eternos seguidores de sueños compartidos o por compartir. Cada uno de sus comentarios es muy importante para nosotros, y Silverio en dónde quiera que estés, échanos una manita…

¿Casualidad o causalidad?

26 de Septiembre de 2009

dibujorEstuve días sentado en la orilla de mi cama. No podía dormir. Lo único que venía a mi mente eran preguntas, cómo paso, qué hice, por qué hasta ahora…

 

Todo comenzó durante mi viaje a la ciudad de Guadalajara 3 días antes. Estaba agotado luego de haber recorrido medio San “Juanito” de Dios, y aún debía de tomar el tren ligero para ir a la central de autobuses y regresarme a Colima. Por suerte el tren iba casi vacío, eso sí era suerte. Me senté. Justo enfrente de mí estaba un cartel convocando al concurso de Ideas en Corto Telcel, fue tanto mi interés que me pare para verlo mejor. Up’s, la fecha de entrega ya había terminado, ni modo, en Colima no pasa nada, nadie se entera nunca de nada.

 

Después de 3 días, sentado en la orilla de mi cama sin poder dormir, y preguntándome cómo paso, qué hice, por qué hasta ahora… vi en la televisión un promo del concurso, pero, la fecha ya había cerrado… ¿qué no? De prisa fui a checar el Internet, y mi sorpresa fue que la convocatoria la extendían hasta el 23 de agosto, ahora sí que casualidad. Por suerte, ya una semana antes de este suceso, estábamos en la producción del cortometraje “La historia de Juan Silverio”, y al ver la convocatoria decidimos adaptar la historia del escritor y la historia del personaje de Juan Silverio a los avances del cortometraje, esto si sería una causalidad.

 

dsc03137Ahora es tiempo de agradecer el apoyo de cada uno de los que votaron por el corto “La historia de Juan Silverio”, y que ha sido motivo de ricos cometarios y un incentivo para muchos de nuestros compañeros a tomar riesgos y sacar a flote sus trabajos. Por otro lado, queremos agradecerles a los organizadores y jueces de este concurso y por supuesto a cada uno de los participantes de esta convocatoria.

¿y nosotros qué?

19 de Septiembre de 2009

Juan Silverio

Días y días sentado en un mismo lugar pensando quién sabe qué cosas. Sólo me levanto para comer, ir al “doble you si” y dormir. Pasó por ahí un señor, mi madre dice que es mi papá, pero he visto y oído tantas cosas, que ya no se ni que pensar. Al pasar escupió de su boca la frase “pareces zopilote”. Me mire los brazos y no eran normales, tenía plumas. Unas largas, otras cortas, pero todas eran negras. Sólo algunas al final les adornaban pequeñas manchas blancas. Cerré mis ojos y comencé a volar. Hasta en el mismo sueño me cansé, no hacía otra cosa más que planear. El viento me llevaba de un lugar a otro. Fue entonces cuando entendí lo que ese señor me dijo. Parecía “zopilote” porque planeaba y planeaba y nunca lograba aterrizar lo que pensaba. ¡Pero ahora sí, ahí les va!

Durante años, mi abuela nos contó el mismo cuento, un millón de veces, sin variaciones. Colima, la ciudad de no pasa nada o quién sabe qué pasa, porque nadie nunca sabe nada. Todo esto parece un cuento, pero pregúntale algo a alguien y seguro pronto se dará cuenta que lo que le digo no servirá de nada.

Camine no se cuantas calles, pero iba en busca de un edificio que dicen que ahí producen Cultura, que dizque ahí si te prestan equipo para grabar. Al entrar al edificio muchachas bonitas caminaban por ahí, otras cuantas se pintaban sus labios de un intenso color rojo. Amablemente una de ellas me miro y pregunto en qué me podía ayudar. Sonrojado, le pedí una cita con el Director de Cultura. Sacó una pluma e intentó escribir, pero la pluma no servía. Levantó la pluma y comenzó a sacudir su mano; la pluma aún así seguía sin funcionar. Y sin pena alguna la llevó a su boca y unos cuantos lengüetazos le soltó. No le quedó otra opción a la pobre pluma más que funcionar. Luego de haber presenciado tan bello espectáculo, me retiré. 

Ese mismo día, pensé, voy en un camión y lo pienso y lo pienso, voy caminando y lo pienso y lo pienso, no se qué esté pasando, parece que lo que mi abuela siempre nos contó, hasta que se cayó y se mató, sí es cierto: en Colima, no pasa nada.

Por fin, el día de mi cita había llegado. Pediría las cámaras, ya quería tenerlas en mis manos, quería salir corriendo a locación y gritar ¡vamos a grabar, corre escena 1, toma 1.1, 3, 2, 1… ¡acción! Eso estaba lejos de suceder, ahora qué les diría a mis actores, que en Colima no pasa nada, bueno, a mi me contaron que en Colima si pasa, que por año son más de treinta documentales los que se producen, ¿pero en dónde están? En fin, tristemente debí retirarme, debía volver otro día para ver si las cámaras ya se habían desocupado, que porque andaban grabando las fiestas de la “Candelaria”, bonitas fiestas las que se arman en mi pueblo. 

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Sí fuéramos otros, estaríamos en la mira de consagrados directores de cine, reconocidos fotógrafos, personas en un lugar y otro grabando, tomando fotos, todos produciendo algo a alguien o para si mismos. Esos otros ya lo están, otros comienzan a serlo, pero a nosotros qué nos hace falta. Considero que si bien es compromiso de las instituciones apoyar a los artistas, finalmente no debemos de atribuirles todo a ellos, pero si debemos gestionar el equipo, aun cuando se encuentra en uso, ya que es la sociedad quien genera finalmente artistas y no las instituciones. Quién sabe qué o quién será, pero sigo pensando lo mismo, en Colima no pasa nada y nadie hace nunca nada.

¡Y ya me canse! Moriré como zopilote, subiré alto, todo lo que pueda, y de pronto, cerraré mis alas hasta caer y chocar con esa piedra que desde lo alto veo, pero antes ¡ahí les dejo esto! ¿Y nosotros qué?, parecemos vegetales.     

Ahora si, en Colima si pasan cosas, difícilmente estas salen a la luz, muchos son opresores de sus ideas, les da miedo arriesgarse, les da miedo el qué dirán o quién dirá qué… Juan Silverio, un claro ejemplo del esfuerzo y apuesta de un grupo de jóvenes colimenses pensando en dejar de ser esos zopilotes, carroñeros y divagantes, por eso ahora les dejamos una breve biografía del personaje de Juan Silverio tras el pensamiento de un loco escritor ocupado en las primeras líneas de su guión.

 

dsc04409Juan Silverio, nació un 28 de marzo de 1952 en el municipio de Coquimatlán, Colima, tras un parto natural, largo y doloroso. Juan debió haber nacido en una de las salas del Seguro Social. Hijo único de Juan Silverio Cabrera y María Guadalupe Tejeda.

 

Al cumplir Juan Silverio los 23 años, conoce en un pueblo cercano al municipio llamado “Los limones” a Josefina Ortiz Jiménez de 17 años, con quien se casa un año más tarde. Juan, Antonieta y Primitivo, hijos únicos, producto de la unión de Juan con Josefina.

 

Juan Silverio, un hombre dedicado a las labores del campo. Cada mañana luego de una taza de café y un pedazo de bolillo toma su machete y sale a cortar leña para cocinar. Uno de esos días Juan Silverio debió haber salido a cortar la leña, ya en lo alto del cerro “El zapote”, un fuerte dolor en su pecho lo obligo a parar, calló bajo la sombra de un arbusto. Juan murió a los 57 años.